SÚPER SEMILLAS por Juan Villanueva

Las legumbres son semillas sumamente nutritivas, con grandes cantidades de proteína, y por ello son un alimento de primer orden en muchas partes del mundo.

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Las legumbres son semillas sumamente nutritivas, con grandes cantidades de proteína, y por ello son un alimento de primer orden en muchas partes del mundo. En el territorio hoy boliviano, existen dos legumbres que se consumen desde hace siglos. Una, el tarwi, esa especie de lenteja blanca, fue uno de los pilares de la alimentación en el altiplano. La otra, el maní, sagrado porque sus semillas crecen dentro de la tierra, se esparció por las Américas desde los llanos amazónicos. Podríamos sumar a los frijoles o porotos, legumbres americanas pero que, salvo el pallar peruano, llegan a estas tierras más tarde, desde Norteamérica, México y el Caribe, donde son tremendamente populares.

 

El maní y el tarwi, tienen historias un poco opuestas. El maní es tremendamente popular en todo el país –una sopa de maní, la llajwa de maní para los anticuchos y las tucumanas- y de hecho se ha internacionalizado hasta formar parte de la cocina más querida de regiones lejanas: ¿qué sería de Estados Unidos sin peanut butter o de Indonesia sin satay?

 

El tarwi, en cambio, más allá de lo nutritivo que es, se consume en el país cada vez menos. Y tal vez se deba a lo exitosas que han sido algunas legumbres del viejo mundo en adaptarse a los suelos del altiplano desde la colonia. Es posible que las habas más grandes y harinosas del mundo se cultiven en la cuenca del Titicaca, y junto a las arvejas se han vuelto tan importantes en nuestra cocina, que las queremos como nuestras. En menor cantidad, las lentejas y garbanzos también forman parte de nuestra comida diaria. Y en las tierras bajas está la controvertida soya asiática, ocupando un lugar cada vez más importante. Sin embargo, cualquiera sea su origen, estas súper semillas siempre están a mano para aliviar nuestra hambre.

 

Fotografía: INIAF